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  • Sebastián Yépez

LAS NUEVAS PROYECCIONES DEL FMI SE REDUCEN


Las expectativas de crecimiento mundial expuestas por el FMI en su publicación del 24 de junio del 2020 han reducido su proyección de crecimiento para la economía mundial del -3% a un -4,9% para 2020. El FMI espera que la recesión sea más profunda en 2020 y la recuperación más lenta en 2021 de lo pronosticado en abril. Proyectan una pérdida

acumulada para la economía global de más de $ 12 billones en dos años (2020-21), y el 10% de esta pérdida total (alrededor de $ 1.2 billones) proviene de América Latina.

Al mismo tiempo, las acciones monetarias y fiscales de la mayoría de los países han sido fuertes y efectivas para ayudar a prevenir una ola masiva de quiebras y desempleo. A nivel mundial, las acciones fiscales ahora ascienden a unos US $ 10,7 billones; y las medidas de política monetaria ascienden a más de $ 6 billones. Una respuesta como ninguna otra a una crisis como ninguna otra.

El FMI califica a los problemas que vienen como “una verdadera crisis mundial”, con una proyección de decrecimiento de PIB per-capital para el casi el 95% de los países del análisis. El FMI prevé que los mercados emergentes y las economías en desarrollo (excluyendo China) sufrirán un mayor impacto en su crecimiento económico en contraste a las economías avanzadas en 2020-21. Esto se traduce en una desaceleración o incluso reversión del proceso de reducción de la pobreza que se han presenciado en los últimos años. Esto también significa una desaceleración de la convergencia entre los mercados emergentes y las economías avanzadas.

Hay algunos signos de recuperación, pero será parcial y desigual en todos los sectores, países y regiones. Si bien el 75% del mundo está reabriendo, todavía no estamos fuera de peligro. Estamos aprendiendo cómo recuperarnos mientras todavía nos falta el avance científico hacia una vacuna. Los encargados de la formulación de políticas deben permanecer vigilantes, trabajando hacia la recuperación.

América Latina y el Caribe

Según la data América Latina y el Caribe se han visto particularmente afectadas, con una contracción esperada de 9.3% este año. La región sufre por el efecto directo de los bloqueos y derrames del resto del mundo a través de precios más bajos de productos básicos, remesas y turismo, así como salidas de capital. A medida que la pandemia disminuya y la economía mundial se recupere, se proyecta una recuperación parcial en la región del 3,7% en 2021.

Dentro de la región, las economías del Caribe están sufriendo aún más debido a su alta dependencia de uno de los sectores más impactados, el turismo, que, para algunos, representa del 50 al 90 por ciento del PIB y el empleo.

El FMI resalta que, en la mayoría de los casos, la respuesta política en la región ha sido rápida. Los bancos centrales han intervenido eficazmente, utilizando todas las herramientas de política monetaria, a través de tasas más bajas y balances ampliados. Dada la magnitud de la crisis y la incertidumbre sin precedentes, los gobiernos también han tenido que implementar medidas fiscales para fortalecer el sistema de salud, proteger a los más vulnerables y apoyar el empleo y las empresas viables. Por ejemplo, Argentina y Paraguay tienen programas de efectivo y alimentos para familias desfavorecidas; Chile, Perú y Colombia están implementando subsidios salariales y garantías y préstamos a las PYME enfermas.

Hasta ahora, los países del Caribe han tenido éxito en contener el virus mejor que otros y en ampliar el apoyo a los más vulnerables.

Ecuador

El informe menciona que Ecuador se encuentra en una situación particularmente difícil con un modelo económico de transacción, dificultad para mantener el gasto mínimo del estado, caída del precio del petróleo y un escenario político desfavorable. Se proyecta que los grupos más vulnerables en el Ecuador sean los más afectados.

Conclusiones:

El FMI sugiere que este es el momento de hacer todo lo necesario para apoyar a los más afectados por la crisis. Por lo tanto, insta a los países en invertir lo que sea necesario, pero con prudencia. Siempre con una visión de regresar eventualmente a una posición fiscal sostenible.

Los gobiernos también deben luchar por intervenciones efectivas de políticas públicas, intensificando los esfuerzos de prueba y rastreo, entregando comunicaciones claras sobre desarrollos y políticas de salud, y reduciendo los riesgos de contagio mediante la diversificación de los mecanismos de transferencia y el fomento de actividades digitales. Además, sugiere a los países continuar enfocándose en reformas para apoyar la competitividad y el crecimiento económico.

Fuente:

https://www.imf.org/es/Publications/WEO/Issues/2020/06/24/WEOUpdateJune2020

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